Biociencias

Raza, concepto en desuso

Hoy día, científicos y antropólogos postulan que la especie humana está compuesta por una única raza aunque ésta se divide en diferentes orígenes étnicos.

Hasta el siglo XIX, y todavía entre una minoría científica durante las primeras décadas del siglo XX, se usaba el término raza para referirse a una suerte de subdivisión de las especies. Estas clasificaciones usando el concepto de razas eran defendidas todavía a mediados del siglo pasado, por personas y grupos que necesitaban encontrar justificación para la discriminación y el segregacionismo.

Las categorías raciales humanas más usadas se basaban en caracteres biológicos visibles, especialmente el color de piel y las características faciales y la identificación propia. Las clasificaciones no eran consistentes y variaban, aún lo hacen fuera de la comunidad científica, según la cultura y el tiempo.

Desde los años 1940, los científicos evolucionistas han rechazado la conceptualización de raza por usar poco significativas y finitas características esenciales para determinar el número de razas. Junto con los evolucionistas, también los científicos sociales opinan que es incorrecta la definición común de raza. Igualmente, que las clasificaciones de raza relativas a los humanos son imprecisas y arbitrarias, faltándoles rigor y validez taxonómica.

La American Anthropological Association actualmente sostiene que «El concepto de raza es una ficción social y cultural (…) La raza simplemente no puede ser probada científicamente,» y que «está claro que las poblaciones humanas no son inequívocas, grupos claramente demarcados y biológicamente distintos. El concepto de ‘raza’ no tiene validez…en las especies humanas».

Hoy día, antropólogos y otros científicos postulan que la especie humana está compuesta por una única raza aunque ésta se divide en diferentes orígenes étnicos, que a su vez se dividen en pueblos. Los cuatro orígenes étnicos principales, que retoman en parte la clasificación original de Johann Friedrich Blumenbach, son el caucasoide, negroide, mongoloide y australoide.
Este tipo de teorías antropológicas se solidificaron en los años 1960 como reacción frente a las hipótesis relativas al predeterminismo biológico y a fenómenos como el segregacionismo y la discriminación racial, presentes por aquel tiempo, especialmente en el contexto de los países occidentales
.

En la antropología moderna la distinción entre factores biológicos y étnicos o culturales propiamente dichos está mejor definida. Ello se debe a los enfoques multidisciplinarios presentes en las ciencias sociales contemporáneas.

El genetista Richard Lewontin, observando que el 85% de las variaciones humanas ocurren dentro de la población, y no entre poblaciones, argumentó que ni «raza» ni «subespecie» eran formas apropriadas o útiles de describir las poblaciones (Lewontin 1973). Esta visión es descrita por sus detractores como la falacia de Lewontin. Algunos investigadores dicen que la variación entre grupos raciales (medida por la estructura estadística de población de Sewall Wright – FST) cuenta tan poco como el 5% de la variación genética humana [2]. Sin embargo, debido a las limitaciones técnicas de FST, muchos genetistas hoy día creen que los valores bajos FST no invalidan la posibilidad de que puedan existir diferentes razas humanas (Edwards, 2003). Por otra parte, neomarxistas como David Harvey (1982, 1984, 1992) creen que la raza es una construcción social que en realidad no existe, y se usa en cambio para debilitar las diferencias entre clases.

Algunos genetistas exponen que la raza no es un concepto significativo ni un mecanismo heurístico útil [1]. Incluso se ha dicho que las diferencias genéticas entre grupos son biológicamente insignificantes [2], en el sentido de que existen más variaciones genéticas al interior de los grupos denominados razas que entre ellos, y que los rasgos raciales se solapan sin fronteras diferenciadas [3].

Estas cuestiones empíricas del concepto de raza forzaron a las ciencias evolucionistas a reconsiderar su definición de raza. William Boyd, antropólogo de mediados de siglo XX, definió raza como: Una población que difiere significativamente de otras poblaciones respecto a la frecuencia de uno o más genes que posee. Es una cuestión arbitraria cuales, y cuantos, gene loci escogemos para considerar una «constelación» significativa (Boyd:1950).

Lieberman y Jackson (1994) han apuntado que «la debilidad de este argumento es que si un gen puede distinguir razas entonces el número de razas es tan numeroso como el número de parejas humanas reproduciéndose.» Además, el antropólogo Stephen Molnar ha sugerido que la discordancia de los clines inevitablemente resulta en una multiplicación de razas que inutiliza la riqueza teórica del concepto (Molnar 1992).

Junto con los problemas empíricos y conceptuales de la «raza» después de la Segunda Guerra Mundial, los científicos sociales evolucionistas fueron sumamente conscientes de la forma en que las creencias sobre las razas habían servido para «legitimar» la discriminación, el apartheid, la esclavitud, y el genocidio. Esta cuestión se volvió central en los años 1960, época del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos y la aparición del anticolonialismo.

En el plano científico, el evolucionismo y la genética de las poblaciones se han encargado de ir minando los supuestos teóricos de la raciología, hasta tal punto que, desde mitad de los años setenta, el concepto de «raza» ha sido expulsado de la antropología física y biológica, porque no es un concepto científico ni sirve para explicar nada (Prof. Pedro Gómez García – Universidad de Granada en Las ilusiones de la «identidad»).

De cara a esta problemática, científicos evolucionistas simplemente abandonaron el concepto de raza en favor de población. Lo que distingue población de las agrupaciones previas de humanos por raza es que la primera se refiere a una población que se reproduce -punto esencial para cálculos genéticos- y no a un taxón biológico. Otros científicos evolucionistas han abandonado el concepto de raza en favor de cline, concepto donde la frecuencia de un rasgo cambia a lo largo de un gradiente geográfico. Los conceptos de población y cline, sin embargo, no son mutuamente excluyentes y suelen ser empleados en el lenguaje científico de corte evolucionista.

Como corolario del rechazo de raza en el campo de las ciencias biológicas, varios científicos sociales han reemplazado el término por etnia, para referirse a los grupos propiamente identificados basados en las creencias compartidas como la religión, la nacionalidad, el territorio y otras categorías no necesariamente biológicas. Además, entendieron estas creencias compartidas de manera que religión, nacionalidad, y raza son propiamente construcciones sociales y no tienen bases objetivas en el reino natural o supernatural (Gordon 1964) [4].


Notas:

[1] (Wilson et al. 2001), (Cooper et al. 2003) (given in summary by Bamshad et al. 2004 p.599).
[2] (Schwartz 2001), (Stephens 2003) (given in summary by Bamshad et al. 2004 p.599).
[3]  Smedley and Smedley 2005), (Helms et al. 2005), [1]. Lewontin, por ejemplo, argumentaba que no hay una base biológica para el concepto de raza en los cimientos de la investigación, indicando que existían más diferencias genéticas en las razas que entre ellas (Lewontin 1972).
[4] Véase también
el comunicado de la American Anthropological Association (AAA) sobre la raza.  

Referencias:

– Pedro Gómez García 1993 / Las razas: una ilusión deletérea.
Is Race «Real»? – forum organized by the Social Science Research Council, includes a March 2005 op-ed article by A.M. Leroi from the New York Times advocating biological conceptions of race and responses from scholars in a variety of fields.
Race – The power of an illusion, online companion to California Newsreel’s 3-part documentary about race in society, science, and history.
– Steven and Hilary Rose, The Guardian, «
Why we should give up on race«, 9 April 2005.
– Times Online, «
Gene tests prove that we are all the same under the skin«, 27 October 2004.
– Michael J. Bamshad, Steve E. Olson «
Does Race Exist?», Scientific American Magazine, December 2003.
Resurrecting Racism: The modern attack on black people using phony science. Francisco Gil-White, 2004

– Las razas no existen, ni biológicamente ni científicamente
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Raza_(clasificacion_de_los_seres_humanos)

Información complementaria: Las ilusiones de la «identidad». 

Fuente: wikipedia.org, fongdcam.org y otras fuentes

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