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Los bancos: Las tiendas donde se compra y vende dinero

Siempre me ha parecido curiosa esa especie de temor reverencial que se le tiene a los bancos. Es increíble la cantidad de gente que exige como el que más en cualquier comercio pero que, al entrar en el banco, encoge y se convierte en un manso corderito. ¿Por qué? Porque no entiende que el dinero es un producto y que el banco no deja de ser una tienda, una tienda en la que se compra y vende dinero. Al banco no se va a pedir nada, al banco se va a comprar su producto.

Lo primero que tenemos que tener claro es que el dinero es un producto, con ciertas particularidades, pero un producto susceptible de ser comprado y vendido. ¿Qué es lo que lo hace diferente? Que se compra y vende con él mismo, con dinero. ¿Cómo es eso posible? Porque el dinero se compra y vende, en el tiempo.

Cuando compramos un automóvil, nos dan la opción de pagar al contado o a plazos, si pagamos a plazos nos costará más, pero tendremos más tiempo para pagarlo. Ese tanto más por tanto tiempo, es el coste del dinero. De la misma forma, cuando vamos al banco, nos venden dinero por tanto al año o nos lo compran por otro tanto. El segundo siempre es menor que el primero porque, como en todas las tiendas, el banco gana por la diferencia entre lo que cobra por el dinero que presta y lo que paga por el que guarda. Aunque tengan muy mala fama, su labor es fundamental y completamente legítima. El problema suele estar en el desconocimiento sobre su producto que tienen quienes usan sus servicios.

Hay dos factores que determinan el precio del dinero, uno es el plazo y otro es el riesgo. Aunque, siendo claros, los dos son sólo uno, el riesgo. ¿Qué es el riesgo? La probabilidad de que no recupere mi inversión o una parte de ella. ¿Por qué digo que son lo mismo? Por que el aumento de tiempo se puede considerar simplemente un aumento del riesgo. Por eso las inversiones a largo plazo ofrecen, excepto en situaciones poco frecuentes, mayores intereses que las inversiones a corto. ¿Qué más factores afectan al riesgo? El fundamental, es la capacidad del receptor del dinero de devolverlo. Cualquier inversión se compara con las del tipo de interés que paga el Estado, dado que se le considera el menos arriesgado, aquel en el que más posibilidades hay de cobrar. Por supuesto, no todos los estados tienen el mismo riesgo y, por lo tanto, algunos países tienen que pagar más por el dinero que otros, para atraer capital.

Sede del Banco Central Europeo

Cuando el banco nos presta dinero para comprar una casa, le damos dos garantías, la propia casa y, la fundamental, nuestra nómina. Nuestra nómina y nuestra capacidad para seguir percibiéndola, determina si podremos devolverle al banco lo que le hemos pedido y, por lo tanto, nuestro nivel de riesgo. Si nuestro nivel de riesgo es muy bajo, porque estamos pidiendo mucho menos de lo que tenemos capacidad de devolver, estaremos en buenas condiciones para negociar con el banco. Si nuestro nivel de riesgo es alto, tendremos más problemas para negociar.

Cuando lo que compramos son bienes de consumo: Un automóvil, una tele… El banco no los acepta como garantía. Obviamente, su valor desde el minuto cero es muy inferior al de compra, por lo que no son una buena garantía para el banco, eso sin contar que el negocio del banco no es montar un mercadillo. Así que la única garantía que aportamos es nuestra nómina. Al ser el riesgo más elevado, también los son los tipos de interés que nos pide el banco. Y, como siempre, será nuestra capacidad para devolver el préstamo la que determine nuestra capacidad de negociación.

Si una tienda nos ofrece una financiación a tipo cero, o sin coste adicional, debemos preguntar si hay un descuento para el pago al contado. En ese caso, el descuento es el coste del dinero, en caso contrario, la financiación gratuita debe entenderse como un descuento promocional.

Hay formas de pago aplazado mucho menos convenientes que otras. Por ejemplo, las tarjetas de crédito ofrecen disponibilidad de un dinero y posibilidad de pago aplazado del mismo. El problema de esta forma de trabajar, es que los tipos de interés de las tarjetas son mucho más altos que los de un crédito personal. Recurrir a tarjetas es una forma de endeudamiento muy poco inteligente, dado que el precio de ese endeudamiento es muy superior al de los préstamos personales. Por supuesto, esto no se refiere al caso de utilizar la tarjeta para aplazar los pagos al mes siguiente sin cargo.

Otra forma de pago aplazo son los créditos fáciles o instantáneos que tan de moda se han puesto. Estas empresas, al prestar sin apenas garantías, asumen un mayor riesgo de impago y, por lo tanto, cargan más sus tipos de interés para compensar esta situación. Antes de recurrir a esta financiación, recomiendo intentarlo con el banco y, si éste no nos concede un crédito, acudir a un intermediario financiero para pedir un crédito personal, cualquiera de estas soluciones será, con casi total seguridad, mucho más interesante desde un punto de vista financiero.

Si nos pasamos al otro lado y hablamos de invertir nosotros, nuestro criterio debe ser el mismo que el del banco cuando presta. Comparar el riesgo de nuestra inversión con la inversión sin riesgo, y exigir más intereses en función de ese mayor riesgo. Rara vez tenemos la información con la que cuentan los bancos, pero utilizar el sentido común puede resultar suficiente para no meter la pata.

Cuando las compañías lanzan emisiones de deuda -piden dinero prestado al público- pagan un diferencial con la deuda pública por su mayor riesgo, ese diferencial viene determinado por su calidad o rating crediticio. Este rating lo pueden determinar distintas empresas independientes, siendo la credibilidad de éstas fundamental a la hora de evaluar el riesgo. La empresa de ratings crediticios más conocida es seguramente Standard & Poor's. Si una empresa no ofrece información sobre su calidad creditica, o lo hace con una empresa de nulo prestigio, hay que tener mucho cuidado.

Cualquier inversión lleva asociado un riesgo, incluso las letras del tesoro. Nadie puede ofrecer una rentabilidad con riesgo cero, y nadie puede ofrecer una rentabilidad superior a la que ofrece el Estado con un riesgo inferior a éste.

Por otro lado, el factor tiempo al que aludía antes, está también presente aquí. Cuando hacemos una inversión con poca liquidez -en la que la venta de nuestra inversión está condicionada a un plazo o puede llevar mucho tiempo-, el riesgo que asumimos es mayor y, por lo tanto, deberíamos buscar una rentabilidad mayor para que nos resulte interesante.

Todo esto tiene sentido tanto si queremos comprar bonos o acciones, como si queremos comprar una casa para alquilar o un porcentaje de una empresa no cotizada… En toda inversión es fundamental analizar la relación entre el riesgo asumido y el interés que prevemos obtener.

Espero que esta explicación haya servido para aclarar un poco cómo funciona la compraventa de dinero, si han quedado puntos oscuros, por favor, indiquenlo en la sección de comentarios para que intente aclararlo (*).

(*) Los comentarios o preguntas sobre este tema pueden colocarse en richdadclub.es o en el foro Negocios y Sociedad de este portal.

Fuente: Jaizki – richdadclub.es

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