Miscelánea

¡Genialidad! en el «Othelo» de Buendía Theatre, Argentina

Dirigidos por el reconocido actor Gabriel Chame Buendía, el elenco nos presenta un trabajo de total energía en el que actuaciones sorprendentes,  compromiso escénico, derroche físico y una puesta en escena limpia, nos permiten reconocer que un clásico de la literatura universal sigue siendo un desafío, que en el caso de este colectivo de sólo 4 actores, representa una oportunidad  para demostrar un intenso trabajo. El moro de Venecia, el Otelo de Shakespeare, logra ser tan actual, dramático, envolvente, jocoso como inesperado. 
Por: Julio C. Alcubilla B. 
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Cuatro actores son los responsables junto a la mano de éste director, de mantener al público en continuo éxtasis y diversión. Especialistas todos en hacer posible que la risa se haga catarsis reflexiva, para profundizar en diversos temas como el racismo, la violencia doméstica y el canje de antivalores, permitiéndonos con nuestras entretimiento, olvidar la trama que nos envuelve…el asesinato de una mujer y la compra de la conciencia. 
El trabajo interpretativo, actoral y físico, es prueba elocuente de un espectáculo de alta factura, solo cuatro actores son capaces de llevar a cabo, todos los roles necesarios del clásico shakesperiano unido a una puesta en escena que desnuda el reconocido realismo cotidiano. La apuesta, nos hace partícipes de un juego lúdico, sorprendente, disparador de elementos semióticos tan comunes, como: paraguas, telas, cubos perforados de madera, un escenario prácticamente desnudo, en el que los objetos son las mejores herramientas del clown clásico y el arte del bufón.
¿El propósito?  convertirse mágicamente, en todos los lugares y locaciones posibles, de la obra clásica de William Shakespeare.  Respetando el  texto, como se respeta el drama, pero presentado con lenguaje bufo  y contemporaneidad ocurrente, (incluso se citan locaciones de nuestra ciudad),  dando cabida al elevado tenor del clown y el burlesco. "La poesía y tensión dramática sin embargo jamás se pierden, al igual que el gag cómico que se nos brinda con inteligencia, magia y  genialidad. Chamé Buendia, nos permite reconocer su estudio sobre el origen del clown, el cual data de antes de cualquier intelectualidad pedagógica. El clown es más antiguo de lo que se entiende como teatro. El teatro realista, tal y como lo entendemos hoy, se inventó hace 200 años; el clown existe desde que existe el arte popular, el arte del cómico que se acerca al pueblo para hacerlo reír. Es el oficio único de un actor; es algo que no sabe hacer nadie más que él. El payaso tiene que ver con un aspecto poético, no realista. El payaso rompe, deforma y transgrede la realidad; nos recuerda que todavía somos niños. Por eso tiene un valor social y cultural y por ello se hace tan trascendente". 
Montar a Otelo puede ser un gran desafío para un artista de las artes escénicas, la clave puede ser en el cómo lograr una escena limpia, que nos permita reconocer los reales códigos del autor, manteniendo su concepción, texto y visión interpretativa.  Sin embargo, muchos apuntan a solo recrear con tanta fidelidad el texto, que no le quitan ni una coma, obviando que lo que escribió Shakespeare, siempre ha tenido un final abierto, que en el  teatro shakespereano, se puede cambiar el orden de las frases y darle vuelta a la obra, éste fue el propósito logrado con diligencia. 
En un espacio liberado de toda referencia realista, en el que solo cubos y mesas, funcionan como torres, habitaciones, altares, etc. Telas que nos permiten ver el mar, nos conectan lúdicamente con la muerte, sombrillas que nos muestran espacios más íntimos, como habitaciones, pasillos, o rincones, en el que se desarrollan parlamentos claros ceñidos al autor e intervenidos producto de la reedición contemporánea, que acercan al público en ese juego, lúdico-jocoso sorprendente. 
Los objetos son manipulados  a manera de un mecanismo distanciador, en el que los actores conducen las acciones, los manipulan para lograr escena tras escena, incorporando mensajes y relecturas, en la que la farsa se nos presenta como código disparador, con equilibrio y respeto. La agilidad, el dinamismo, el trabajo de cuerpos y expresividad inteligente, permiten al público identificar la validez del teatro shakesperiano, en otra dimensión, haciéndolo más cercano o palpable, más nuestro. Peter Brook, se encuentra presente, en su visión de la alternancia entre lo tosco y lo sagrado. Basta con identificar el extraordinario trabajo de la mucama Emilia, tratada con acento cordobés y su encantador desenvolvimiento, en un actor que ejecuta más de 5 roles. En esa capacidad de combinar esferas interpretativas y códigos como capas de posibilidades creativas.
 
Acerca de Gabriel Chame Buendía
Gabriel Chamé Buendía, comenzó su formación como actor y asistente de dirección en la Compañía Argentina de Mimo de Ángel Elizondo entre 1978 y 1984,  posteriormente monta su compañía de clown teatral El Clu del Claun (1984-1991), con la que mostró al público iberoamericano una nueva visión estética de las artes escénicas. A partir de 1990  extiende su trabajo por Europa, desarrollando la investigación teatral como director, actor y pedagogo y ejerciendo de profesor en lugares como el Instituto de Teatro de Sevilla, el Estudio de J.C. Corazza, el Laboratorio Layton, o la Escuela Nacional de Circo de Rosny (Francia).
Entre los años 1999 a 2004 pasa a formar parte de uno de los circos más prestigiosos del mundo, el Cirque du Soleil, con el que realiza la gira europea, estadounidense y asiática del espectáculo Quidam. Tras su paso por el aclamado circo, estrena en 2005 uno de sus montajes más conocidos, Llegue para Irme, y en 2007  forma en Madrid junto al artista Hernan Gené (compañero en El Clu del Claun) la escuela de teatro Chame&Gené Estudios Teatrales. 
"En el Circo du Soleil tuve una experiencia muy buena y bastante interesante, porque conocí el "show business" americano, muy diferente a la manera de trabajar en Europa. Lo más interesante fue trabajar en muchos países del mundo, descubrir el clown de circo y trabajar en la pista redonda para 6000 personas durante 6 años de mi vida. Fue muy positivo y muy agotador; un trabajo que, al ser una repetición constante, lo mental y lo creativo tiene que estar muy bien ejecutado. Aunque esto parece muy bonito por fuera, es muy duro por dentro".
"Pero fue muy, muy positivo, como también la considero una etapa terminada: no es algo que yo extrañe, ni mi principal manera de trabajar es en espectáculos de gran formato o comerciales, como es el Circo du Soleil. A veces, me interesa trabajar en espectáculos de pequeño formato que den un reconocimiento más particular, de mi propia creación y no de grandes estructuras. Sin embargo, hay que reconocer que fue algo súper importante para carrera profesional, que me ha dado un cartel y una publicidad fuera de lo común. Y la verdad que hice un buen trabajo como payaso en el espectáculo Quidam entre el año 1999 al 2005 girando por Europa, Estados Unidos y Asía, en particular Japón y Hong Kong".
"La gente tiene mucha más formación que antes y también están mejor preparados físicamente, ya que hay más trabajo de danza, más preparación acrobática, más preparación en relación a otras materias físicas…
Pero también existe una especie de esclavitud con respecto a la interpretación realista, puesto que parece ser que solo eso es teatro, y fuera de ello nada lo es. Yo considero que el mundo del clown, el mundo del teatro físico o el mundo de las máscaras aporta al actor una libertad, un conocimiento mucho más antiguo que el realismo actual y que le hace aprender conocimientos de otros lenguajes".
"La formación actual está muy bien, pero para mí, le falta libertad imaginativa. Creo que vivimos una especie de esclavitud de realismo que empobrece la imaginación. Sobre todo, a veces es un poco (y perdónenme por la expresión) fascismo cultural".
En éste montaje logramos identificar por otro lado, las diferencias entre el clown y el bufón, muy presente en la creación del autor, en su tiempo y manera de concebir el hecho teatral. Recordemos que en el teatro isabelino de William Shakespeare,  el pueblo se concentraba parado abajo para observar muy cercano sus representaciones y los ricos o nobles, se colocaban en los palcos laterales. El clown en su época era el tonto, el paisano, el inocente, una comicidad lenta, pero en cambio, el bufón es el portavoz de una comicidad ácida, irónica e inteligente. Los bufones, hijos del diablo a los que no les importa la estupidez humana, se ríen de nosotros. El lenguaje del clown es la acción tragicómica y el del bufón es la parodia, el burlarse o el imitar a las grandes personalidades.  
"Lo que yo busco con este trabajo es trabajar el texto y el clown. No solo vemos al clown, vemos actores que actúan sobre sus personajes y que detrás de ellos sí que hay un payaso. Existe una partitura verbal de Shakespeare, que es maravillosa, y luego está la que yo invento, la partitura física donde las acciones y los gags cómicos apoyan o contradicen el texto. Los profesionales que hace clown y son buenos saben cuando hacer reír a la gente y saben cuando entristecerla, hacerla pensar o pegarle un susto".
 
OTHELO FICHA TÉCNICA
Autor: William Shakespeare
Adaptación: Gabriel Chame Buendia
Elenco: Matias Bassi, Julieta Carrera, Hernán Franco, Martín Lóez Carzolio. 
Vestuario: Gisela Marchetti.
Escenografía: Jorge Pastorino.
Diseño de Luces: Jorge Pastorino.
Diseño Sonoro: Sebastián Fuman.
Asistencia Técnica: Fred Raposo.
Asistencia de Dirección: Justina Grande
Producción Ejecutiva: Micaela Fariña.

Fuente: Julio C. Alcubilla B.-
TEATRO

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