Cine y Video

De hobbit a psicópata con 'Maniac'

■ Elijah Wood protagoniza el remake de un film de horror de 1980.
■ El actor recogió el premio honorífico La Máquina del Tiempo.
■ La canadiense 'American Mary' ha sido otra sangrienta propuesta vista en Sitges

Ha sido la principal estrella internacional en Sitges. El actor Elijah Wood estuvo para presentar un retorcido e inquietante thriller, Maniac, remake de un pequeño clásico de 1980, y de paso recoger uno de los premios honoríficos que se otorgan, el de La máquina del tiempo.

La cinta original de los 80, que dirigió William Lustig -también presente en el certamen de la ciudad costera catalana-, no es que fuera gran cosa, pero fue ganándose su puesto como título de culto del género de terror. Eran los tiempos en los que propuestas como las de Viernes 13 triunfaban en los cines, y pocos años después, en las estanterías de los extintos videocassettes en VHS.

Un argumento simple en el que un psicópata, bipolar, con complejo edípico, traumatizado por el recuerdo de una madre demasiado activa sexualmente, y dueño de una tienda de maniquíes se dedica a seguir a bellas prostitutas, modelos y artistas para asesinarlas a cuchillazos y arrancarles su cabellera.

"El cabello es la única parte del ser humano que dura para siempre", aclarará el psycho killer en cuestión. Su protagonista original, en sus crímenes y vaivenes callejeros nocturnos, fue Joe Spinell, a quien Elijah Wood toma el relevo dirigido por el entusiasta director Franck Khalfoun, residente en Miami.
 
Más bien poco cabía esperarse del remake, en el que el mismo Lustig ha participado como productor y guionista, pero otra sorpresa. Ha resultado ser un film notable, incluso superior, en muchos aspectos al original, con más de una buena resolución en su puesta en escena -por ejemplo, el accidente de un coche en una de las escenas finales.

Maniac, trailer
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Tiene algunos pasajes anodinos, pero también hay allí una cierta odisea enrarecida, nocturna y callejera con aires de Taxi Driver, y un respeto absoluto a las maneras de narrar ochenteras, convenientemente puestas al día. La principal novedad es que la historia está narrada prácticamente toda en cámara subjetiva: la imagen de Elijah Wood -excepto en un par de ocasiones-,  sólo aparece en pantalla a través de los reflejos de espejos y retrovisores, o mediante fotografías.
 
La cámara es como su fueran sus ojos, y ello también nos lleva a ver los sangrientos primeros planos de sus mutilaciones. Gore total. Pero, por mucho que Elijah Wood intente desencasillarse, la sombra de El señor de los anillos es alargada.

Su Frodo también tendrá unas pocas escenas en la adaptación de El Hobbit de Peter Jackson. Además, lleva unas semanas en Barcelona rodando Grand Piano, de Eugenio Mira.

Cirujía fatal: 'American Mary'
 
Excesos de hemoglobina y horripilantes mutilaciones del cuerpo es lo que también ofrecía otra producción, en este caso canadiense, como American Mary.
 
La Mary del título es una sexy estudiante de medicina que, sin dinero y acuciada por las deudas, se verá inmersa en unos trabajos clandestinos. Intervenciones quirúrgicas para modificar partes del cuerpo de artistas o personas normales que desean "un toque" peculiar a su físico, tales como intercambiarse los brazos con otra persona, ponerse un par de bultos en la frente a modo de cuernos del diablo, una mujer que quiere parecerse a Betty Boop u otra convertirse en una muñeca asexuada, sin órganos genitales.
 
Las responsables de la dirección y también del guión son las hermanas Jen y Sylvia Soska, siamesas nacidas en Vancouver para más señas y más conocidas artísticamente como The Soska Sisters.
 
Su ritmo es desigual, malogra parte de las posibilidades que ofrecía su morbosa y enfermiza premisa; pero también funciona bien a veces, posee cierto toque de distinción y, sobre todo, nos permite descubrir una muy buena interpretación de su protagonista, Katharine Isabelle.

Fuente: 20minutos.es

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