Miscelánea y otros

Tipos de calzado que no son buenos: ni muy altos ni muy bajos

Un equipo de investigadores del Hospital Nacional de Ortopedia de Londres han logrado indentificar la razón de que calzar tacones puede provocar dolor en los pies y los tobillos, gracias a un nuevo escáner en tres dimensiones que lleva a cabo el análisis en pocos segundos.

El estudio arroja que las mujeres que habitualmente calzan tacones sufren problemas porque su peso corporal es transferido íntegramente a la almohadilla del pie, ejerciendo excesiva presión a los sesamoideos, dos pequeños huesos situados bajo la articulación del dedo gordo.

Y no importa si el tacón es de punta fina o es grueso, según añadió una investigación de la Facultad de Medicina de Harvard, Boston, a la que se refiere la revista The Lancet.

Los tacones altos modifican los puntos de apoyo naturales del cuerpo, pues provocan que el peso corporal se desplace hacia delante.
Corregir la postura para compensar este desequilibrio implica alteraciones en todas las articulaciones y, en consecuencia, molestias y dolores en los pies, las rodillas y la espalda.

Los tacones también aumentan el riesgo de hiperlordosis lumbar, una anormal curvatura de la espina dorsal.

Se produce también hallux valgus (dedos de martillo): debido al traslado de la fuerza hacia delante, el primer dedo puede desviarse hacia adentro, y el resto de los dedos, encorvarse.

Chancletas

En cuanto a las chanclas, un estudio de la National Foot Health Assessment de Estados Unidos sugiere que el 78 % de los adultos con más de 21 años ha sufrido problemas en los pies, y que en gran medida se debe al uso de las chanclas veraniegas.

Este tipo de calzado, al contar solo con una fina goma como soporte estructura, no absorbe adecuadamente el impacto contra superficies duras.

Tampoco absorben el impacto las bailarinas que están tan de moda en los últimos años y las sandalias que son totalmente planas.

En consecuencia, andar descalzo tampoco es muy saludable si lo hacemos por superficas duras. Todo lo contrario si lo hacemos por superficies irregulares o blandas, como arena, grava, césped, etc.

En conclusión, hay que llevar distintos tipos de zapatos para ir cambiando también los puntos de apoyo y no emplear siempre los mismos.

Fuente: Sergio Parra – xatakaciencia.com

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