Miscelánea

Tipos e inflación, de nuevo como amenaza

Tanto el mes de mayo como, en particular, la última semana del mes, han servido a las Bolsas para continuar con el proceso iniciado a mediados de marzo de normalización gradual de los mercados.

Así, en mayo hemos visto subidas como la del 2% de la Bolsa alemana, la del 1% del S&P, la del 4,5% de la tecnológica Nasdaq, o la del 3,5% de Tokio, y hemos visto, en otras plazas, ligeras bajadas como la del 1,4% en nuestro Ibex o la del 1,2% del Eurostoxx. Más importante incluso que la evolución mensual es lo sucedido en la última semana, que empezaba con amenaza de fuertes caídas al haber roto el S&P a la baja el 1.400, pero que se ha saldado con subidas en todas las plazas, aunque sean casi simbólicas en el caso del Ibex. Las Bolsas han vuelto a superar así una amenaza de fuerte corrección, demostrando fortaleza en una semana en la que hemos visto pésimos datos de inflación y un claro repunte de los tipos de largo plazo.

Se ha hecho así bueno nuestro pronóstico de hace una semana en el sentido de que habíamos llegado a niveles de soporte, pese a la señal técnica bajista que enviaba la pérdida del nivel 1.400 en el S&P. A nuestro juicio, lo que las Bolsas están reflejando con esta consolidación ligeramente alcista es, básicamente, que los datos negativos que ahora aparecen ya estaban descontados en los precios mínimos de enero y marzo.

Las Bolsas están en compás de espera, observando por donde se decanta la economía, pero sobre la base de haber hecho ajustes muy fuertes en el primer trimestre, que ahora permiten absorber malas noticias sin especial impacto.

En este escenario las nuevas amenazas son la inflación y la subida de tipos, tanto largos como cortos. Si miramos hacia atrás, en enero la preocupación era el crecimiento. Los tipos de los bonos del tesoro americano a diez años llegaron a estar en el 3,3%, cerca de los mínimos de todos los tiempos, y los del bund alemán en el 3,8%. Lo que se pensaba era que el escenario era recesivo, deflacionista.

Pero las cosas han cambiado. Las economías están siendo más resistentes de lo que parecía a la crisis (ahí está el magnífico crecimiento de la economía alemana del primer trimestre y la revisión al alza del PIB hasta el 0,9% de la economía americana en el mismo periodo que conocimos esta semana), y a la vez la subida del petróleo y de los alimentos ha disparado la inflación de la zona euro hasta el 3,6% en mayo, tras varios años de inflación en el entorno del 2%.

De esta forma, sin estar despejada ni mucho menos la inquietud sobre el crecimiento, aparece un nuevo elemento de inquietud, la inflación y los tipos de interés. Nadie piensa que el BCE, que se reúne este jueves, baje tipos este año, y se empieza a pensar que la FED podría subirlos. Los tipos de los bonos del tesoro americano a diez años se han ido al 4,1% y los del bund alemán al 4,4%.

Este entorno es claramente amenazador para las Bolsas, pero no es, sin embargo, tan evidente. Si el petróleo inicia una fase de corrección, que en nuestra opinión sería muy lógica tras los excesos de las últimas semanas, la inflación tenderá a moderarse, más aun en una economía global todavía bajo los efectos de la crisis "subprime".

Por el lado del crecimiento todo apunta a una etapa de bajo crecimiento, pero no a recesión. En Estados Unidos ya hemos mencionado la revisión al alza del crecimiento del primer trimestre, y la zona euro, que ahora celebra el décimo aniversario de la creación de la moneda única, al no haber tenido los excesos de otras economías (Trichet recordaba esta semana que en los últimos diez años la zona euro ha crecido a un escaso 1,7% en estos últimos 10 años, menos que el 1,9% de la anterior década) puede convertirse en un elemento de estabilidad, aun con bajo crecimiento. Todo ello en una economía como la actual, muy diferente a la del siglo XX, en la que ya no hay un solo motor de crecimiento y que está llena de innovación, e inmersa en lo que Shumpeter llamó la continua "destrucción creativa".

Vemos las Bolsas en un periodo lateral con gran rotación de valores, sectores y zonas geográficas, en línea con lo que hemos visto en mayo, mes en el que las Bolsas que en el primer trimestre habían caído mucho, como la alemana, se han recuperado fuertemente, y viceversa, las antes fuertes se han comportado peor, como la española.

Si apostamos por una moderación progresiva de las tensiones de inflación y por una estabilización de los tipos largos en los niveles actuales, podemos apostar también por una continuidad en el proceso de normalización de los mercados iniciado en marzo.

Esta semana tenemos indicadores adelantados de la evolución económica, como los ISM americanos o los PMI en la zona euro, en ambos casos referidos a mayo. Conoceremos también el desglose del PIB de la zona euro del primer trimestre.

Nuestra idea es que seguiremos con una Bolsa en una banda amplia de negociación, en la que faltan argumentos claros tanto en el lado alcista como en el bajista, pero que está demostrando mayor fortaleza de la que aparenta.

Fuente: Juan Carlos Ureta – blogs.periodistadigital.com

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