Salud

Protuberancias en el cuello generalmente benignas pueden afectar control glucémico

Algunos nódulos generan exceso de la hormona tiroidea, la cual reduce la eficiencia de los medicamentos para controlar el nivel de azúcar en la sangre de personas con diabetes.  


 El desarrollo de nódulos en la tiroides en personas con diabetes es una situación de extrema vigilancia por parte del médico y la persona afectada, ya que su estricto control glucémico (cantidad de azúcar en la sangre) estaría en riesgo por la producción extra de la hormona tiroidea.     

 Jesús Coll, médico endocrinólogo,  aclaró que presentar la condición de diabetes no aumenta la incidencia de nódulos tiroideos, pero la presencia de estas proliferaciones que se ubican en la parte baja del cuello si crean un desbalance metabólico que debe ser tenido en consideración durante  el tratamiento.

 "Algunos nódulos producen exceso de hormona tiroidea. Al tratar  el hipertiroidismo el efecto hiperglucemiante de la enfermedad tiroidea terminaría y el tratamiento de la diabetes seria igual que en un individuo sin enfermedad nodular", explicó Coll.

 El exceso de la hormona tiroidea acelera el metabolismo, eso causa que los fármacos y la insulina en sus dosis habituales, atraviesen el cuerpo con mayor rapidez.  Al no estar en el organismo el tiempo suficiente, las sustancias pierden su efecto para controlar el nivel normal de azúcar.  Es por ello que se aconseja a los pacientes ser consecuentes en las consultas con su médico y mencionar cualquier anormalidad que se detecte.       

 Cabe recordar que la diabetes es una afección crónica que se desencadena cuando el organismo pierde su capacidad de producir suficiente insulina o utilizarla correctamente. Para tratar esta condición y dependiendo del estudio de cada caso, se puede indicar la aplicación de inyecciones de análogos de insulina o medicamentos que estimulan al páncreas a producir la hormona o ayudan al cuerpo a usarla eficientemente. 


Bultos en el cuello

 Los nódulos tiroideos son unas masas en la base del cuello originadas por una proliferación de tejidos que contienen células productoras de la hormona tiroidea, que por lo general no son malignas. "Más de 90% de los nódulos son benignos y cuando son pequeños (no mayores de 3 o 4 centímetros) se pueden mantener en observación durante años", agregó el especialista.

 Coll sostuvo que estas lesiones, dependiendo de su capacidad para invadir los vasos linfáticos, pueden tener un comportamiento maligno, constituyéndose en cáncer de diferentes tipos. El especialista señaló que los nódulos son causados por una o varias mutaciones genéticas y su patrón de crecimiento está influenciado por agentes externos, como las sustancias bociógenas que se encuentran en algunos alimentos, e internos, entre los que están los factores de crecimiento y autoinmunidad.

 El endocrinólogo refirió que algunos de los factores que aumentan la posibilidad de desarrollar estos nódulos son la predisposición genética, trastorno de autoinmunidad tiroidea, deficiencia de yodo en la dieta y alimentos o fármacos bociógenos, los cuales interfieren en la capacidad de la célula tiroidea para incorporar el yodo y formar hormona tiroidea. "La incidencia de nódulos va aumentando en la medida que el individuo va envejeciendo, ya que hay más tiempo en la persona predispuesta a tener las mutaciones nombradas", agregó.

 Los pacientes con nódulos que estén produciendo demasiada hormona tiroidea se pueden tratar con yodo radiactivo, medicamentos antitiroideos o cirugía para extraer parte o toda la tiroides. La glándula que está ubicada justo por debajo de la manzana de Adán (prominencia laríngea) segrega unas hormonas que regulan la frecuencia cardíaca, el nivel de colesterol, el peso corporal, el nivel de energía y la regularidad menstrual, entre otras funciones.

Fuente: comstatrowland.com

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