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Blade Runner, objeto de culto

Las novelas del prolífico autor de ciencia-ficción Philip K. Dick, transcurren en universos donde todo se encuentra sometido a un férreo control por parte del sistema, donde existen poderosas megacorporaciones sin escrúpulos y donde el ser humano, alienado, anónimo habitante de urbes superpobladas, postindustriales y socialmente corrompidas, busca su propia identidad. Éste es, a grandes rasgos, el ambiente futurista de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Do Androids Dream of Electric Sheep?, 1968), relato que inspiró al cineasta Ridley Scott para filmar Blade Runner en 1982, una de las cintas precursoras del posmodernismo cinematográfico, convertida en objeto de culto. Como en tantas otras ocasiones, se vuelve a fantasear con lo que deparará el imprevisto y pretendidamente asombroso siglo XXI.

La narración original demostró una gran lucidez imaginativa a través de su esbozo de una Los Ángeles en 2019 de dimensiones colosales y aires perturbadores. Y la adaptación fílmica lo corroboró presentando un elegante carácter estético insuperable en su época, por lo que aquel diseño de producción recibiría numerosos premios: desde los sobrecogedores efectos especiales, pasando por la oportuna iluminación, los atrevidos maquillajes, hasta los detallistas decorados, contribuyen a crear esa enigmática atmósfera cyberpunk -otro término que se viene empleando desde entonces.

Una prodigiosa y heterogénea banda sonora de melodías sintetizadas a cargo del griego Vangelis completa la composición del narcótico entorno. Por doquier se levantan rascacielos que se visten de gala con el potente alumbrado nocturno, chimeneas llameantes flanquean los barrios que son recorridos por vehículos aerodinámicos que surcan el firmamento. Sin embargo, lo que hace de su componente visual un elemento de suma brillantez, más apreciable, si cabe, con el paso de los años, es ese contraste de extremada modernidad de las construcciones metropolitanas con la austeridad vetusta de sus interiores o de los vestuarios de sus habitantes.

Unos androides más fuertes y más ágiles que el hombre y de inteligencia similar, llamados replicantes, fueron concebidos para hacer la vida un poco más cómoda. Pero, el problema de engendrar una criatura de tamaña perfección es que pronto comienza a reclamar su independencia. Rick Deckard es un policía retirado que vuelve a ser llamado por el Cuerpo para eliminar un grupo de estos robots rebeldes. Responde al modelo del héroe cazarrecompensas, un mercenario solitario que se limita a hacer bien su trabajo, elegido por ser el número uno. Fueron buenos años para Ford, pues su protagonismo en esta película, junto a su participación en las sagas de La guerra de las galaxias e Indiana Jones, terminó por encumbrarle como icono pop de los ochenta.

Los replicantes, meros objetos de consumo de una sociedad inconscientemente ambiciosa, buscan respuestas a su efímera existencia, arrasando con todo lo que se les interponga con tal de conseguirlas, puesto que todavía no están provistos de sentimientos humanos. Mas, el último grito del diseño tecnológico está logrando implantar experiencias reales de personas para que las máquinas adopten la capacidad de generar emociones. De esta manera, el filme banaliza lo concreto, lo perceptible por la conciencia y los sentidos, desnaturalizando al individuo y proveyendo de sensibilidad a una máquina. Sirvió para que, ya entonces, de manera tímida, se iniciara la hoy polémica discusión sobre la ética en las investigaciones y el desarrollo de la ingeniería genética.

El descubrimiento de esa incipiente sensorialidad en los replicantes provocará cierta empatía de Deckard hacia ellos -aunque según la versión del film que se tenga en cuenta, se insinúa, o no, que el policía también pudiera ser un androide-, en lo que viene a ser un diminuto resquicio de cordura inmerso en una realidad artificial que ha absorbido toda reflexión y pensamiento que huelan a moral. Una vez más, nos vaticinan que el ser humano será el propio verdugo de su raza.

Ficha técnica:

Blade Runner, EUA, 1982

Dirección: Ridley Scott
Guión: Hampton Fancher, David Webb Peoples (basado en una novela de Phillip K. Dick)
Producción: Michael Deeley
Fotografía: Jordan Conenweth
Música: Vangelis
Interpretación: Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Eduard James Olmos

Artículo original de Javier Moral. Encuentre más del mismo autor en elespectadorimaginario.com.

Trailer de la versión remasterizada y renovada de Blade Runner, trabajo realizado por los estudios Warner con la supervisión del propio Ridley Scott, que fue lanzada en diciembre de 2007
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Últimas palabras que el replicante Roy dirige a su cazador:
"I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near the Tanhauser Gate. All those … moments will be lost in time, like tears…in rain. Time to die" 
(He visto cosas que ustedes no creerían. Naves de ataque encendidas en los bordes de Orion. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser. Todos esos… momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas… en la lluvia. Tiempo de morir").

Fuente: Javier Moral – elespectadorimaginario.com

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